MEMORIAS DE sÉcTICA: LA RESISTENCIA
LIBRO 1
CAPÍTULO 9 – 9/11/05: EL CONEJO DE LA SUERTE
Los alumnos que dan la asignatura de tecnología estaban ese día de excursión, así que seríamos poco más de la mitad… ya teníamos excusa para no dar clase y liársela.
Antes de que llegase, pegamos todas las mesas a la pared y nos sentamos en el suelo en corro. Cuando entró en clase nos pusimos a jugar al Conejo de la Suerte, no sé si conocéis la canción:
Ay el Conejo de la Suerte,
ha salido esta mañana
a la hora de comer.
¡Oh, sí! ¡Ya está aquí!
Con cara de inocencia,
mostrando indiferencia,
tú besarás al chico o a la chica
que te guste más.
Y te debe de gustar mucho, mucho más.
Plis, plás.
Se nos quedó mirando con cara rara y nos dijo que nos sentáramos. Laura le respondió:
- No, profe, que ya estamos sentados y además es muy divertido, ¡juega con nosotros!
- Sí, aquí a mi lado – añadió Vilches, haciéndole un hueco para que se sentase.
El resto ya no podíamos aguantar más la risa.
Cuando nos levantamos, le pedí permiso para ir al aseo, y me lo concedió.
Estaba saliendo de clase cuando oigo un grito del profe a mis espaldas:
- ¿¿¿¡¡¡Y tú dónde vas!!!!???
Al aseo, me acabas de dar permiso…
Ah… - dijo, con cara de besugo.
El tiempo restante hasta que finalizara la clase lo pasamos hablando y haciendo deberes mientras él nos observaba con una mirada entre nerviosa e inquisidora desde detrás de su escritorio.
CAPÍTULO 10 – 18/11/05: EL PROFE INCOMPRENDIDO
Yo en esta clase no estuve presente, ya que me encontraba de viaje, pero me lo han contado y voy a plasmar ese relato lo mejor que pueda…
Colocaron el escritorio y el sillón del profe al final del aula. Cuando el Cansino entró y vio el hueco dejado por su mesa, la buscó con la mirada. Al encontrarla, gritó un “aquí no puedo dar clase” y se fue.
Rápida y espontáneamente, mis compañeros se coordinaron: Millán y la Picó fueron a por el escritorio, y los de las filas centrales apartaron al unísono sus mesas. Más tarde, Laura me confesaría que había sido algo digno de ver, equiparable a la apertura del mar por parte de Moisés.
Ya estaba la mesa en su sitio, y todos sentados, cuando alguien gritó:
- ¡¡¡La silla!!!
Jorge se cargó la silla en la cabeza y la llevó corriendo al sitio que le correspondía.
Todos sentados, serios, con cara de niños buenos… esa fue la escena que se encontraron en Cansino y el Jefe de Estudios cuando entraron.
Tartamudeando, el Esquizofrénico le repetía al Jefe de Estudios que antes su escritorio no estaba allí. Antonio (el J. de Estudios) le miraba con cara incrédula.
Al final Antonio optó por irse, pero antes reprendió a los alumnos por tener unos papeles en el suelo, al no encontrar nada grave por lo que echarles la bronca y sentir la obligación de hacerlo.
Ya sin Antonio en clase, el Cansino comenzó a llamarles consentidos. María Cabrera le preguntó que si podía ir a por un diccionario. El profe se lo negó, así que ella insistió:
- Si nos llamas una cosa, quiero saber exactamente lo que nos llamas.
Al final, por pesada, le dejó ir.
En el diccionario, María leyó la siguiente definición:
- “Consentido: al que se lo permiten todo.” Profe… ¿tú nos lo permites todo? ¡No!
- ¿Cómo que no? ¡Mira a Vilches! – respondió el Cansino, señalando a vilches, que botaba una pelota. *
- ¿Y tú se lo permites?
- ¡Pues no!
- ¿Ves? No nos lo permites todo.
Acabó el profe un poco desquiciado después de esta conversión…
Luego empezó a decir que si éramos todos unos racistas, y nuestros padres más aún, por apuntarnos a la línea valenciana. Según él, lo hacíamos sólo porque en la línea no hay inmigrantes… Hubo bronca después de esa afirmación.
Y hasta aquí llegan mis recuerdos de lo relatado de la, según todo el mundo, mejor clase de sÉcTICA hasta la fecha.
*No estoy segura de que Vilches jugara con una pelota, pero era algo así...
CAPÍTULO 11 – 2/12/05: ¡¡¡VISCA LA PAELLA VALENCIANA!!!
Nos coordinamos para hacer el juego de la paella… Dicho juego consiste en levantarse cuando digan el ingrediente que te han asignado. Cuando se diga “paella”, deben levantarse todos. Si no recuerdo mal, la distribución era la siguiente:
Pimientos: Alba, Laura y yo
Arroz: Zita y la Picó
Sepia: Millán y Jorge
Alcachofa: Vilches y Javi
Carne: Xabel…
Y ya no recuerdo más…
Después de un rato de cachondeo, el Cansino se hartó y nos mandó hacer un resumen de 13 páginas. Para intentar librarnos de dicha tarea, Vilches, a quien el Cansino recuerda perfectamente por ser “Vilches, con uve de barco”, dijo:
- ¿Y por qué no juegas con nosotros? ¡Tú serás el mejillón! Cuando digamos mejillón, tú tendrás que levantarte.
- ¡Que no! ¡Que hagáis el resumen!
- ¡Encima que te dejamos ser el mejillón! Todo el mundo quería ser el mejillón, pero yo dije: “no, mejor se lo dejamos al señor profesor”. ¡Y ahora vas tú y no quieres ser el mejillón!
- ¡Os voy a poner un negativo!
- ¡¡¡MEJILLÓN TRAIDOR!!! – el grito de Vilches produjo una carcajada general.
El resto de la clase la pasamos jugando a la paella mientras intentábamos hacer los resúmenes. Lo peor es que somos unos cabrones y decíamos el nombre de un ingrediente justo cuando el profe estaba delante de la persona que tenía asignado ese ingrediente. Y claro… no había otro remedio que levantarse, ante la mirada inquisidora del Cansino. A mí me lo hicieron varias veces, la mayoría de ellas la Picó.

4 Comments:
Si es que... Empieza a darme pena ese pobre hombre xD. Os reís de él como queréis y encima no le dejáis dar clase... Esto me huele a suspenso colectivo.
Según tengo entendido, no puede suspender a más del 30% de la clase... es decir, si somos 24, podría suspender a 7 u 8, pero... ¿a quién suspenderá? ¡Qué nervios! A mí solo me faltaron tres páginas de resúmenes xD Y yo no le doy mucha guerra... XD
¿¿Como que pobre hombre?? ¡A darle caña, sea dicho! :-p Si yo no quiero ser profesora en mi vida es por algo...
Buf... el viernes nos dijo la tutora que el de Ética nos iba a suspender a todos... solo faltan unos 12 días para saber qué pasará... :S ¡Qué nervios!
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