domingo, marzo 19, 2006

AUSENCIA

…Y mi ángel me abandonó.

Me dejó sola, tirada en el barro. El pelo, sucio, me caía sobre la cara, tapándome los ojos, unos ojos llenos de desolación. Los puños apretados, las vestiduras hechas harapos, así me había dejado y así me quedaría para siempre.

En mi alma, la rabia y la frustración tejían una red de soledad que me empañaba los ojos, en los cuales la imagen de su partida se reflejaba una y otra vez, recordándome a cada instante que ya no estaba.

No sabía exactamente qué hacía allí, sólo sentía aflicción, un dolor que me quemaba por dentro. Era el mismo dolor que sentí cuando, tiempo atrás, mi musa también se marchó.

Venían a mi mente imágenes que no podía olvidar, estaban tatuadas en mi ánima. Veía montañas de libros ardiendo, novelas desgarradas, páginas por los suelos, estanterías derrumbadas… Recordaba perfectamente ese día, en el que el mundo lloró de angustia por la muerte de algo tan preciado como es la inspiración. Desde aquel día sufría espasmos cada vez que sentía en mi nuca el estertor de la soledad en la que me había sumido.

Observaba el movimiento de las nubes, grises y cargadas de electricidad, sin inmutarme. Ya nada importaba, sólo estábamos yo y mi agonía. Había vagado por lugares yermos, sin vida, hasta llegar a ese barrizal…

…y mi ángel me abandonó.

1 Comments:

Anonymous Anónimo said...

mu wena drew as savio plasmar mu bien y con bastante detalle angustioso la ausencia de un angel q todos tenemos dentro y si no es asi lo q querias decir ... pues de tos modos esta bien

sábado, mayo 13, 2006 8:01:00 p. m.  

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